miércoles, 20 de octubre de 2010

Las Guitarras de Concierto en Cuenca


Por: Diego Pacheco Barrera


Días atrás por iniciativa del SECAP, se inició un Seminario Taller de capacitación sobre la Construcción de guitarras de Concierto en nuestra ciudad, dictado por los constructores mexicanos Perfecto Rubio Cano y Manuel Rubio, su padre ; evento que tiene trascendental importancia por ese enorme quehacer cultural vinculado a todas las áreas y dentro de las cuales la Música siempre ha tenido especial trascendencia.
No está por demás previamente señalar que Cuenca desde siempre ha tenido tradición y manifestaciones musicales y también, me atrevo a decir, un especial apego por la cultura guitarrística pues, si hacemos memoria, ya hacia 1797 un ilustre abogado sevillano, tesorero de las cajas reales, el Dr. Antonio Soler, como virtuoso de la guitarra que también era, dio a conocer los recursos que este instrumento poseía dedicándose a su enseñanza y consiguiendo seguidores que formaron las bases de una primera escuela. Según relata Sixto María Durán, hacia 1823 Soler es invitado por el Libertador Simón Bolívar, quién le ofreció su amistad insinuándole quedarse como “uno de los ciudadanos más útiles de Colombia”, motivo por el que permaneció en Cuenca hasta su muerte en 1851. De allí nacerían nuevos ejecutantes, nuevos maestros e intérpretes que han dado permanencia a ésta actividad hasta nuestros días. Algo parecido ocurre en el campo artesanal pues, desde antaño Cuenca y sus alrededores albergan el noble arte de construcción de instrumentos musicales. En nuestro territorio desde la época colonial indios y mestizos ya construían algunos instrumentos europeos dentro de los cuales destacan los de cuerda. Por ejemplo, Fray Vicente Solano en el S. XIX, relata que, encontrándose en una ciudad importante del Perú se encontró con una vihuela que le dijeron era española, sin embargo, al acercarse pudo leer que en el interior del instrumento había un papelito con una leyenda: “Me hizo N. Zangurima (sic) en Cuenca”. El constructor Manuel Benalcázar, con ya 70 años en el oficio, nos relata que los primeros constructores de guitarras conocidos fueron de origen español y se asentaron precisamente en lo que hoy es San Bartolomé; figuran nombres como de Don Juan Loyola, Don Elías Loyola, Don Casimiro Calle y Félix Loyola. Estos artesanos, que en muchas ocasiones no acostumbraban a enseñar el oficio pues eran muy celosos de su arte, estuvieron allí hacia aproximadamente 1890. Sin embargo y hasta por curiosidad muchos artesanos lograron asimilar parte de estos conocimientos al visitar sus talleres, difundiendo la técnica. Ya en el siglo XX, las labores de los constructores de instrumentos de cuerda pulsada se desarrollaron con actividad intensa generando actividad económica y por ende, generando plazas de trabajo independiente pues, la destreza de nuestros artesanos siempre ha sido reconocida por sus instrumentos musicales hábilmente trabajados, incluso con primorosos decorados y acabados en madera y nácar, lo que ha traído como resultado que un alto porcentaje de guitarras que se venden en el país provengan precisamente de Cuenca y sus alrededores, concretamente de San Bartolomé, Gualaceo y Sigsig. Desde hace pocos años la importación de instrumentos musicales de origen asiático en algunos momentos ha desequilibrado la labor de estos artesanos, pues la competencia que se genera en cuanto se refiere a costos, en nada compensan el esfuerzo, tiempo y material utilizado, ya que en nuestra región se utilizan maderas como el cedro, el capulí, pino abeto, palo de rosa, entre otras maderas finas propias de instrumentos de calidad. Muchos se preguntarán ¿Qué es lo especial de este seminario taller? Pues es necesario destacar que a corto plazo esta transferencia de tecnología posibilitará que los constructores de guitarras ecuatorianos pronto posean una mejor técnica de elaboración y calidad de sus productos a la altura de constructores y marcas afamadas de otros lugares del mundo, con instrumentos capaces de satisfacer las expectativas de los más exigentes músicos y también de quienes no lo son, pues permiten crear instrumentos con mejores condiciones sonoras y estéticas. Sin lugar a dudas, la calidad de instrumentos musicales desarrollados por nuestros artesanos siempre ha sido ampliamente reconocida. Cabe mencionar que muchos de ellos periódicamente envían sus trabajos fuera de nuestras fronteras, dentro del continente y fuera de él, a lugares en donde los productos trabajados a mano son muy apreciados y sin embargo son consientes que en un mundo globalizado la capacitación hace la diferencia y eleva los niveles de vida, tal el caso de Luis Uyaguari Quezada, construtor muy reconocido por sus guitarras especiales de concierto; o a los artesanos Benalcázar, Quichimbo, Ortega, entre otros tantos. Por eso, la próxima vez que necesite una guitarra para concierto, para estudio o para disfrutar de sus momentos libres en una actividad sana, recuerde que nuestra región posee personas hábiles, capaces y con vocación para transformar la madera en una herramienta al servicio de la música, del arte y la cultura.

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